Miro constantemente al reloj y siento que el tiempo siempre va dos pasos por delante. Por eso, solo quiero correr y correr sin parar, porque no hacerlo hace sentir que nunca voy a llegar. Corro viendo solamente por delante, sin desviar la mirada. Todo son distracciones, incluso saciar mis necesidades básicas. Pero, ¡qué iluso! Correr solo hace que llegue donde quiero sin energía: cansado, gastado, drenado. ¿Cuándo vamos a aprender a caminar? A caminar viendo el paisaje, notando el color del cielo y de las flores. Caminar hace que llegue donde quiero, feliz de haber disfrutado el camino.
Tiphanie Zúñiga Rivera