Hace unos días conocí a un hombre extraordinario, un hombre que se ha dedicado al aprendizaje, siendo doctor, nutricionista, dentista y mil cosas más. Tuve el privilegio de escuchar sus nuevos proyectos, y vi en él cómo se le iluminaban los ojos al hablar de sus pasiones e ideas. Pude notar esa sed con la que vive, esa sed de estar en constante movimiento y siempre dispuesto a la innovación, dispuesto a hacer un cambio en la sociedad. Todo esto me cautivó. Por eso agradezco mi trabajo, porque me da la oportunidad de conocer personas como esta, que son una fuente de inspiración.
Tiphanie Zúñiga Rivera