Por mucho tiempo, tuve una idea errónea de lo que es la riqueza. Llegué a desgastarme física y mentalmente para obtener la riqueza palpable, a la que llamamos dinero. Pero un día, cansado de no ver cambios en mi vida laboral y personal, y de sentirme estancado, comencé a reflexionar sobre mi vida y, como revelación divina, entendí que soy rico, y siempre lo he sido. Soy rico por tener mi casa, por contar con mi familia, por hacer lo que me gusta, por tener la oportunidad de estudiar y aprender, y por ser dueño de mi tiempo. Ahora vivo más agradecido que nunca. Después de esto, mi trabajo dio más frutos. A veces no tenemos éxito porque apuntamos al objetivo equivocado.
Tiphanie Zúñiga Rivera