Las ideas en mi cabeza siempre fueron como un tornado, un ciclón a veces incontrolable. Sentía que pensaba en todo y en nada al mismo tiempo. Sentía que materializar mis pensamientos era casi imposible por la falta de pies y cabeza. La causa de este desastre natural mental era el deseo de empezar ya, de ver cambios ya, de llegar donde quiero ya, pero esto solo me estancaba. Hoy, me detengo; hoy soy paciente y me tomo el tiempo de pensar, organizar y actuar.
Tiphanie Zúñiga Rivera