Un pensamiento muy recurrente es que en este país no hay buenas oportunidades y que las hay mejores en países más grandes. Yo tuve este pensamiento y me fui de mi tierra esperando vivir mejor, como otros miles de costarricenses han hecho. Pero el precio de tener una pequeña comodidad es cruzar con el miedo de ser encerrado o tener que despedirse con lágrimas en los ojos de los que más queremos; es llegar a enfrentarse a lo desconocido solo, tener que dejar el delicioso bocado de mamá, es llegar a matarse trabajando 25 horas al día. Las dificultades existen donde estemos; lo importante es saber sobrellevarlas. Y yo logré ver que el éxito también lo puedo tener en este bello país, en mi país. Y cada éxito tico es un paso más para que Costa Rica sea mejor.
Tiphanie Zúñiga Rivera