Este fin de semana fui a San Pablo de León Cortés a recibir un curso de catación y barismo. Tuve la oportunidad de que un profesional me ayudara a mejorar mis conocimientos en esta extensa área del café: una aventura espectacular.
Sin embargo, tomar la decisión de ir a este curso fue más difícil de lo que pensé, pero esta historia solo me demuestra que, nuevamente, en la vida no hay casualidades y que hay que hacerle caso a nuestro instinto.
Antes de que se abriera el curso en San Pablo, uno de los entrevistados de mi podcast “Del grano al grito” me mencionó que, en Pérez Zeledón, un profesional iba a abrir una academia de barismo. Entré en un debate interno, porque esa academia estaba más cerca y era más barata que el curso en San Pablo. En mi mente solo rondaba: “Te conviene”, pero algo —una voz susurrante— me decía que tenía que estar en San Pablo.
Continuará…
Tiphanie Zúñiga Rivera