Fui a San Pablo, dejando atrás lo que era más conveniente, y le hice caso a mi instinto. Llegué un poco nervioso y conocí a mi maestro, Tacho. Lo primero que hizo fue preguntarme por qué estaba en este curso, y le respondí que tomé esa decisión porque deseo aprender y formarme bien en esta área de mi profesión, para compartirla con mis clientes de muchas formas y diversificar cada vez más mi empresa.
Tacho es una persona excelente y un muy buen profesor. Me bombardeó con información sobre café que desconocía y me permitió hacer una pequeña catación de cafés de reservas especiales, que incluso podrían competir para una taza de excelencia. Eran tantos aromas, tantos sabores muy diferentes… una experiencia espectacular, sin duda.
En ese momento, solo podía pensar que hice lo correcto al estar ahí, y mi sed de aprendizaje creció y creció cada vez más.
Tiphanie Zúñiga Rivera