Es la mujer que me dio la vida, la mujer que recibió los golpes por mí, la que trabajó hasta tarde para darme todo. Esa es mamá.
A veces es difícil entender a nuestras mamás: no comprendemos lo que dicen o lo que hacen, pero luego nos damos cuenta de que todo es para protegernos, porque nos aman. Mamá es un apoyo fijo que tenemos en nuestras vidas; son las que nos escuchan cuando estamos tristes o angustiados, y nos sirven un plato de comida con sazón, amor y comprensión para hacernos sentir mejor. Son las que nos jalan las orejas cuando vamos por el mal camino o cuando cometemos un error.
Corran a besar y abrazar a mamá, memoricen su voz, su risa y su olor, porque, desgraciadamente, mamá no es inmortal, pero debe ser eterna en nuestras mentes y en el corazón.
Gracias, mamá.
Tiphanie Zúñiga Rivera