En este tiempo de festividad, en este tiempo de tamal, de biscocho y de todo tipo de pan; en estos tiempos de verano, lo que más se me antoja y lo que más disfruto es una taza de café. Una tardecita de diciembre no es igual sin la tacita de café, que es la culpable de las reuniones familiares, la culpable de ese sentimiento a hogar, la culpable de ese espíritu navideño.
Tiphanie Zúñiga Rivera