Ese calambre en los cachetes y las punzadas en el abdomen de tanto reír es de las sensaciones más lindas que existen en el mundo.
Una carcajada funciona como un hueco en el tiempo en el que todo se detiene; los problemas y preocupaciones se olvidan, y solo se siente una desbordante felicidad. Y no solo es el hecho de reírse, sino con quién, porque esos momentos solo suceden con personas realmente especiales. Así que démonos la oportunidad de vivir esos momentos todas las veces que sean necesarias, que son una medicina para el corazón.
Tiphanie Zúñiga Rivera