Todos tenemos un pasado, todos vivimos cosas: cosas buenas, pero también cosas malas. Lastimosamente, esas son las que suelen quedarse en nuestras mentes y en nuestros corazones, porque se convierten en miedos, en traumas, en demonios que nos atormentan en nuestro presente y en nuestro futuro.
A veces, cuando nos sentimos estancados, perdidos en la vida, son esas pequeñas bestias, esos fantasmas del pasado los que nos aturden y no nos dejan avanzar. Le huimos a esos fantasmas, preferimos hacer como si no estuvieran y continuar, pero eso solo los silencia, no los ahuyenta. Debemos ser fuertes y atacar desde la raíz esos miedos, para sanar, para ser mejores, para ser felices
Tiphanie Zúñiga Rivera