El día siguiente tenía que ir al curso nuevamente. Llegué muy emocionado por lo que me esperaba.
Ese día debía aprender sobre los expresos. Fueron horas y horas de teoría y práctica. Aprendí mil cosas sobre la preparación del café en esta técnica, y es increíble la precisión que se necesita.
Siempre había querido aprender a hacer diseños en el expreso, y gracias a este curso pude intentarlo. Después de varios intentos y una caja de leche menos, logré hacer un corazón. Me sentí indescriptiblemente feliz, y más aún cuando Tacho me dijo que lo logré más rápido de lo que él esperaba.
Ya de noche, llegué a mi casa, sumergido en alegría, a contarle todo a mi familia. Fue un curso, sin duda, provechoso, y Tacho fue un maestro excepcional. Pero lo que más me emociona de todo esto es compartir todo lo que aprendí con ustedes.
Tiphanie Zúñiga Rivera